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MERCATO/ Criteri per un mercato più giusto: diritti, qualità, distribuzione
 
Stefano Magnoni (Italia)
Il commercio equo, vi do una visione del commercio equo solidale in Europa, interessa circa 800 organizzazioni di produttori sparsi in Africa, Asia, America latina che vendono attraverso le organizzazioni di commercio equo in Europa; esistono circa 100 centrali di importazione, compreso negli Stati Uniti, Australia e Giappone ma soprattutto in Europa. Più di 3000 sono le botteghe nel mondo, luoghi particolari dove si vendono prodotti del commercio equo, e possiamo dire che sono qualche milione i consumatori più o meno abituali che pensano di fare con la loro azione di consumo la costruzione di un mondo più equo, più giusto.
Sono 18 le nazioni coinvolte, dicevamo le 600 o 800 Fair Trade Organization di produttori o esportatori nel sud, un centinaio di importatori e i negozi dove si possono trovare questi prodotti sono 60,000 se non di più; ecco questi dati sono delle stime, non è facile allegare tutti i dati delle diverse nazioni e poi sono dati vecchi. Sappiamo che è un mercato che sta crescendo al ritmo di 10-15 % almeno, i tassi italiani in Europa anche di più e diciamo che più di 1000, 1200, 1300 persone nel caso europeo lavorano per informare, distribuire, per sviluppare il commercio equo solidale.
Il commercio equo solidale, almeno qua nel nord, è nato grazie al lavoro pionieristico dei volontari che in una stima generale sono più di 100mila, il fatturato forse è ancora molto piccolo, possiamo stimarlo al dettaglio di 300milioni di euro.
Un piccolo quadro su quali sono le organizzazioni internazionali che in qualche maniera rappresentano il commercio equo è il seguente: abbiamo IFAT, International Federation of Alternative Trade, organizzazione dove sono associati più di 250 tra importatori e produttori, che fa monitoraggio, accredita le organizzazioni del commercio equo, e svolge attività di advocalist lobbing per dare accesso ai produttori al mercato. Esiste poi qua in Europa una news, Network European Workshop, che è una rete delle associazioni di botteghe nazionali che promuove campagne di sensibilizzazione, di pressione a livello europeo, per far conoscere sempre di più il commercio equo attraverso il pubblico. C’è poi FLO che poi è un’organizzazione ad ombrello che racchiude i vari marchi di certificazione nazionali, anche questo a livello mondiale, esiste anche negli Stati Uniti e in Giappone.
Se solo 8% cento delle persone nel 2002 diceva di comprare spesso o qualche volta i prodotti del mercato equo, nel 2003 queste persone sono più del 15%. Questo indica quanta speranza c’è per continuare ad andare avanti e quanto sia giovane questo mercato.

Hugo Valdés (Costa Rica)
Estaba pensando como explicar de la manera más sucinta posible, entonces me estaba recordando de cuando era pequeño en la escuela, un día la maestra hubo la mala idea de hacer una interrogación sin anuncio y hubo la peor idea de sacarme a mi delante de este examen y preguntó donde está Italia, que comida tiene, me preguntó que entendía yo por comercio, y así que me agarró en el aire porque no sabía que explicarle, entonces me recordé de la tienda que yo veía en mi pueblo y le dije a mi profesora: “Para mí el comercio es comprar barato y vender caro” y a mí me parecía muy lógico pero a mi profesora no le gustó y saqué una nota terrible. Yo he pensado muchas veces en esta explicación y yo, aunque sea una hipótesis escolar, sigo creyendo en ello, que así sigue siendo en esencia el comercio .
Hay un comercio que es un comercio injusto y es mas o menos así, pagar el mas barato posible y obtener el precio más alto posible y con esas hipótesis escolar si me preguntan qué es el comercio justo, entonces yo tendría que decirle el contrario y si para mi el comercio injusto es comprar barato y vender caro, lo contrario tendría que ser comprar caro y vender barato y mi hipótesis empieza a salirse de su ritmo normal es que ocurre eso realmente en el mundo en el comercio justo, comprar caro y vender barato. Yo creo que no, mi experiencia, y no quiero hablar muy cercano, mi experiencia es que la gente que trabaja en el comercio justo compra un poquito mas caro y vende muchísimo mas caro, muchas veces es obligatorio así, muchas veces no lo es había que entrar al detalle de la razón. Si el comercio justo es comprar un poco más caro y vender un poco más caro todavía todos tienen que trabajar, yo me pregunto siendo el precio justo unos de los criterios centrales del comercio justo es suficiente para definir un fenómeno que nosotros definimos comercio justo y de mi punto de vista, todavía basándome en mi experiencia escolar, es que no es suficiente, es una condición necesaria pero no es suficiente. En la practica el comercio justo, hasta ahora con todas las cifras muy interesantes y muy buenas de crecimiento del comercio justo a nivel internacional de los últimos años, para mi no es suficiente porque estamos proporcionándole solamente al pequeño productor un precio un poco más alto que paga el comercio injusto. De mi punto de vista lograr el desarrollo de esas comunidades, de este grupos de productores es un objetivo central que tiene que tener el comercio justo, y si el desarrollo de esas comunidades se tiene solo con un precio más alto, yo tengo mi seria dudas.
Y como todos estos encuentros trata que explicar la propia experiencia, voy a explicar un poco la nuestra experiencia que nosotros hemos tenido: un grupo de cooperativas de América Latina mirando la realidad del nuestro trabajo y la realidad de participación dentro el comercio justo, hemos pensado que el sistema como está ofrece muchas oportunidades de acceder al mercado, ofrece conexiones mejores, elimina intermediarios pero no todo es actualmente aprovechados por los productores. Una de las cosas fundamentales para nosotros es tomar una posición mayor dentro de la cadena alimentaria, incluyendo todo el comercio justo o casi todo. Los productores que envían productos hacia el comercio justo son enviadores de productos primarios, sin algún tipo de valor agregado: esa es la realidad, tal vez el 100% pero para ser justo digo un poquito menos, pero la realidad es que la mayoría son productores de materia prima y eso no produce desarrollo. El precio que sea el 10, 15, 20% hasta tal vez el doble más alto no genera desarrollo, el desarrollo integral se logra a través el procesamiento, el valor agregado todo lo que significa que es empleo, que es precio que es acumulación de capital para poder seguir dando pasos, si no nos quedamos en un solo producto durante veinte años dependiendo por ese producto y dependiendo todavía más del mercado. Entonces la cooperativas que nos hemos unidos en una organización que hemos llamado ‘Cooperativa sin fronteras’ intenta romper un poco este esquema, que no es fácil. A mi siempre me dijeron es que nosotros no podemos comprar aquí el café tostado en Costa Rica porque la calidad no cumplió el requerimiento que decía el comercio, entonces como tal vez tienen algo razón, yo me llevo el café verde, lo tuesto en Italia y te lo vendo allá y entonces que te parece? Si pero no podemos aquí porque tenemos una serie de compromisos, entonces hemos formado la cooperativa internacional de siete cooperativas de seis países: Brazil, Costa Rica y otros países del centro América, Nicaragua y una cooperativa en Italia y ahora estamos enviando nuestro producto a Italia si se puede plenamente laborado en los países de origin como es el caso de azúcar de Perú que es completamente elaborado y empacado y se pone en una cadena de supermercado, hay otros productos que tenemos que no se pueden vender de esa manera como cacao azúcar café y que lo estamos procesando para venderlo aquí en manera directa. Esa es la experiencia nueva, hemos abatidos fronteras, avanzamos un poco, retrocedemos un poco, tomamos más fuerza, estamos marcando un nuevo rumbo de mercado que pensamos que sea correcto. No solo queremos que los productos sean justos, además tienen que cumplir con el medio ambiente, por lo tanto todos los productos que ofrecemos son productos orgánicos certificados porque también hay que ser justo con el medio ambiente, es lo que nos va a permitir una sostenibilidad completa.

Judy Lynne Logback (Ecuador)
Presento el compañero agronomo Diego Grefas Alazar va a aumentar la informaciones después de lo que paso por Power Point.
La primera foto es cacao nacional de Ecuador, con su característica de color amarillo. Este es un tipo de cacao que nosotros estamos presentando, listo para enviar a los Estados Unidos. En ese momento desafortunadamente vendemos la mayor parte de nuestros cacao en grano, como mencionaba el señor de Costa Rica la meta es siempre dar un valor agregado al producto pero también con varios grupos de procesadores la mayor parte de mercado está en los países desarrollados, por ejemplo una cooperativa en Costa Rica donde hay una señora que presenta un cacao de altísima calidad, ellos exportan el 85% del producto y tienes solo el 15% de su mercado adentro de su propio pais. Aquí se ve lo que es el señor Diego y dos de los que trabajan conjunto con la cooperativa Cayari de la asociación en nuestra oficina interna. Las cuatros misiónes de Cayari son: el desarrollo comunitario, la conservación de los recursos naturales, compartir los conocimientos y conservación de la cultura quechua. Aquí se ve que la mayor parte de las casas son chozas o tienen un techo de paja o de hojas. Se encuentra la asociación Cayari en la Amazonia del Ecuador. Aquí se ve lo que es una plantación de cacao, que va a explicar más Diego, es un agroforestería, que tiene un tipo de plantación asociado con varios cultivos no solo al cacao (árboles maderables, frutales, plantas medicinales y plantas utilizadas para realizar artesanía). Después de la cosecha, en seguida la familia coge las semillas, las fermentan y la secan al sol. Después entregan a la cooperativa: aquí se ve, los mismos señores están revisando el precio y estableciendo cuanto es el valor del cacao. Se guarda en nuestras oficinas internas revisando y también se lleva a Guayaquil. La cooperativa es dueña de su propio local, una tienda como galería de artesanías y un café en Quito. Si Cayari puede garantizar una muy buena calidad es porque el cacao, de tipico origen ecuatoriano que es el nacional y también el criollo, se siembran en pequeñas plantaciones y también cada familia exige 3 o 4 día s de fermentación. Después se seca únicamente con el sol, no con humo, con leña ni tampoco con gas. También la administración de las ventas: ellos lo realizan conjunto con un técnico de otra cooperativa que los apoya, pero lo realizan las mismas comunidades. En resumen Cayari está involucrado en todo los procesos, en la producción, la fermentación, tostar y secar este producto. Ahora Diego va a revisar un poco más del proceso.

Diego Grafas
Yo debo de darle una experiencia que hemos manejado: como productores directamente hemos pensado un proceso para organizar lo que es la cadena de producción de cacao. Como nosotros somos quechuas de raíces culturales de la región amazónica del Ecuador tenemos sus propio costumbre, ancestral, nuestro cultivos son manejado mediante chacras donde se cultiva todo tipo de frutas, plantas medicinales, en las que el cultivo tiene su reciclaje de plantas de hojas que es bueno para el cacao y biodiversidad y nuestra cultura permite eso nunca hemos manejado monocultivo solamente ha sido asociado. Nosotros presentamos todos estos aspectos porque nosotros directamente lo hacemos, yo soy director de producción como lo hago y contacto con los compañeros en idioma quechua, nosotros somos quechua, hablamos en quechua y traducimos y hacemos nuestra forma de convivir, buscar alternativas de formas de la cadena de producción y el circulo económico que sea sostenible para eso nosotros buscamos dentro del mismo cultivos, plantas medicinales que a nosotros sirven para la salud, para hacer medicamentos tradicionales. Lo mismo para la fruta buscamos lo mismo para la subsistencia, así diversas formas de manejo.
La asociación está en conjunto manejado. Todos en una asamblea se decide tomar lo que es la parte de manejo, administración y dirección de la organización. La fermentación es tradicional, tecnología tradicional más bien eso hemos avanzado hemos puesto a fermentar unos tres días, se lo hace y con eso avanzamos unos 75-80% de fermentación de cacao. Hay otra elaboración que no dan lo mismo aroma. El cacao fermentado lo entregamos al centro de acopio para poder vender.
Tenemos un convenio en los Estados Unidos para elaborar el chocolate. Nuestra meta es llegar nosotros mismos a industrializar, a procesar y vender en la tienda que tenemos en Quito y allí llegaremos a la meta completa para la cadena de producción y hacemos un mercado justo, porque en el camino todo se puede perder. Por lo tanto esta ha sido nuestra experiencia, basada en la realidad, se dice mercado justo pero nunca se puede llegar al mercado justo, por medio de intermediarios se puede perder. Nosotros mantenemos propias raíces culturales, su propia actitud de negociar, ser serio, no ofrecer con engaño el producto porque posteriormente estar engañado por si mismo; Nosotros tenemos confianza que la tierra madre nos da frutos y agua para vivir.


Antonio Compagnoni (Italia)
I’m the Board Director of IFOAM, the International Federation of Organic Agriculture Movement. I don’t think the title is appropriate, but the argument is so important and it gives me emotion in a way.
I can give you a lot of information about IFOAM, in case you don’t know; it’s a federation of organic agriculture representing over 700 organizations of all kinds, globally, etc.
But I think it will be more interesting to talk about some concrete experience. It also happens that I share the board of Transfer Italy, so concerning the fair trade movement in Italy – which is kind of special – I know a bit more than just fair trade around the world. The way we are structured is a little bit different, in that real stake holders are included and the organization of the city society is strong.
It also happens that I have started an organic farm myself, in my region, Emilia-Romagna, which is not far from here, only 300 km, and is an area of good food. At the time, being organic was like going against the current, just like in many countries now, so called developed countries.
The question the workshop is proposing, about quality, is good but should not be just about a “market” – maybe I would say “markets” instead. Because in my experience, I’ve seen so many markets, so many ways to bring products, experience and values to market.
And I want tell you a little story - in the short time I have - of a personal experience that touched me, on my skin, in my heart. I started doing organic in a small cooperative of young people about 20 years ago, in 1984. At that time, in my region – which is almost as big as Denmark; it is not small - there were maybe 100 organic farmers. Now we have 5,000. So I want to guide you from that age to this age, and maybe we can learn something. Also, there are experiences in other parts of the world that are on a different timescale. It happens that I’ve travelled quite a lot in the world and I’ve seen that a lot of things are similar; it’s a small world; diverse, luckily, but we still have a lot of common experience, a lot of roots, in common. What happened twenty years ago in my region is maybe happening right now in many regions of the world.
So we were a bunch of wild people, young, very idealistic and passionate in what we wanted to know. First of all, we wanted to farm in a way that was not harming ourselves. This was first, because we knew what we were using in food production – pesticides – and we didn’t want to spray, so we had to find alternative ways. And it happened that we met alternative people who had started doing organic.
So we ended up creating a cooperative, a small cooperative and other single producers. And at that time it meant there were no regulations, since all the markets were against organic, which was just starting. It was a very, very, very niche market, only for small health shops and a few macrobiotic or strange diet shops. Organic was not considered food but something different: even the few supermarkets that carried it placed it in the dietary department. If you wanted to look for it, you had to go around searching for products.
We wanted to change the problem and we didn’t like the idea of organic being only for elite consumers. We wanted to have something that was food, food that you buy in food stores. We wanted to have organic everywhere. It was very idealistic, but we tried to get that point across: building it up around shops, self-managing producers to consumers getting into the markets, trying to process a very small quantity of products, etc. We ran into a problem, which was a quality problem, because when you have a lot of value – for example, the wine nowadays is wonderful and you can find very good organic wine, but at that time it was very difficult to find a good wine – and you cannot just sell something that is full of environmental and social value but that is not of good quality. That’s why at that time the Slow Food movement was very sceptical about organic.
But we had no experience; we were just trying; we were working against a lot of odds. We were trying to create a small critical mass, which is not easy. And we didn’t try for certification, because we didn’t like the idea of paying 10% of our budget to some people doing inspection and then another 10% or 15% to get the product to the supermarket. It was crazy, really crazy. The supermarket also had to be a cooperative supermarket, which was even more crazy.
But we tried very hard, and we didn’t succeed, in a way. The cooperative does not exist any more; it did exist for seven years. But we built up something, and the people are still there, still doing it. What happened to all the small producers that started bringing all their products together, what happened to them? They had to find different markets. Maybe not all of them; some of them are in larger cooperatives and are doing organic, or not only organic, and are getting to a larger distribution. They’ve reached a quality and a critical mass sufficient to reach a larger distribution.
The network of producers and markets has grown very much, because they’ve really developed new ways to produce vegetables for local markets. Other farmers have connected with them and are still working very, very well. They don’t need a larger distribution scale, but are very happy work like this.
We also created a network of educational farms, to connect what is a missing link, at least in this developed world. Not so long ago, we had everybody working in agriculture, even in Italy. There is a gap, now. Consumers are getting farther and farther from the production. It is sometimes nice to do it through education, to try to get them into food and environmental education. The farmer is the real director of this kind of activity, not the teacher.
Also, tourism. Why not? In Italy, you see agritourism growing. These people are the first to understand the value of their own small farms and have passion and understand a way to manage the landscape and the environment and create a connection with a different kind of tourism. In Italy, it is easier because there are so many small farms. In other countries, where you have larger farms, you have a different situation. We also have a situation in which you can do some part-time farming, and so we are more fortunate than other regions on the earth.
And I think this – just to try to get to a conclusion – is why what was embodied in our spirit of pioneers of organic – and not just in Italy but everywhere that was connected with fair trade. From the beginning, we had fair-trade products in our shops, the very first ones, because we didn’t believe there was any other way. We wanted to have our price – even in the North – based on the cost of production, on giving the right profit to the producers. I understood meanwhile that in the Northern world it is better to work with politics in this way, but agricultural politics are totally unfair. It brings the price difference between conventional and organic food too far, because conventional food is too cheap. There is too much money – and not only in Europe, I think even in the U.S. – going into just farming, whereas in some places it is just not possible. Because in the end, we pay the cost in many ways, not only in the quality of the food, but in the environment, in our health, in the quality of our life.
So my last challenge today, in conclusion, is that we could not preserve it in the mainstream, the organic and the fair trade concept. We really look forward to having a real fair trade system that develops and gets to the real target. It’s happening now in Europe and in Italy, where we see a big boom in fair trade products. I started on the Board to understand that and to try to work in Italy, but now we see a lot of things to change on the international level. There are a lot of things from our experience in organic that we can bring into fair trade. Growth means not being pushed by the market but to push the market to our side.
So I’m still fighting. I think it’s nice, though a big challenge, to have a world that is more organic and more fair. But to do that we need to understand the philosophy and the mission of each organization and not to pretend with each organization - you can talk from the farm level to the international level to the global level – that we are alone. We should not think we are alone. We should also try to understand others and try to change and cope with a world that is changing. We cannot forget our mission, that we are there not just for the problems of today but for the sustainability of our planet. Thank you.

Matjaz Turinek (Slovenia)
I’m Matjaz Turinek from Slovenia. I’m the son of a biodynamic farmer; we have a 10 hectare farm. I also study organic agriculture in Wales. I want to share some thoughts with you – my point of view – on fair trade in today’s world.
In the last few years, I have seen an increasing interest in fair trade, especially in the European countries, whereas mainly it has been considered only in developing countries. For me, fair trade should not be limited to producers in developing countries, because I think it’s also important to examine issues of fair trade and fair prices for farmers in developed countries. Because what prices do they receive: are they just and fair? I found one example in a report by two economists in the U.S.: according to them, farmers in southeastern Minnesota had sales of $866 million, but expenses of food production of $977 million. Those were expenses for fertilizers, herbicides, pesticides, and so on. By that we can see how dependent farmers have become on big companies and other people. Meanwhile, in the same state, the residents in the area spent over $500 million on food, which was mainly imported from other regions.
So we can see the trend of farmers decreasing from year to year, both in developing and especially in some developed countries. Farmers are not able to make a living, for themselves and for their families. Often it is said that organic food is too expensive and that it must get cheaper in comparison to conventional products, but perhaps a fair system that sustains small farmers would be one in which conventionally-produced foods were more expensive and had the true price, like you said, and included the environmental and health costs and so on. I think it’s important to give value, appreciation, and respect back to farmers. It seems that currently the main, if not sole, role of a farmer is to be the manager of a production unit, of a business that they must keep economically viable.
But aren’t – and weren’t – farmers more than that? I mean, farmers should be keepers of land, soil, animals, plants, and our environment, while also producing healthy and tasteful food.
How do we achieve that state? The answer, I think, is to encourage local food production and distribution, with an emphasis on quality in every sector and aspect of our life.
Distribution is also an important aspect in that food chain. In the current system, the majority of the shop price goes to middlemen and salesmen, leaving the farmer with as little as 5% - 1%, as you may know. But how can we improve this distribution of food without causing an inconvenience for the consumers? How we can we once again have genuine contact between the farmer and consumer?
Well, through my conversations with many students and farmers and consumers, I’ve gotten some, well, let’s say interesting ideas. Whether they are feasible depends a great deal on us: farmers. We can change things if we want to.
One idea is to sell products on local markets, which is often said but not as often done. To sell directly by farmers to consumers – that is one of the things we are doing also with our farm, so that everything we produce is sold directly to people at farmers markets, with no middlemen or salesmen. In this manner, farmers are definitely in a position to get their fair price.
Another possibility would be to form cooperatives between farmers, which would be a good way to be more powerful and influential on the market. But the problem, which occurs many times, is to get farmers together to form a cooperative, because still in many cases farmers don’t want to work with their neighbors or don’t want to work on a common project.
A step further would be opening shops and restaurants run by farmers, as you’ve already said, ensuring that locally-produced food would be sold and consumed locally. This leaves markups to farmers and provides additional employment.
Another factor in such a distribution is the quality of the produced food. Because if it’s locally sold and produced, it doesn’t require long transports and doesn’t deteriorate in quality. Also local varieties of plants and animal strains are a main part of the food for people in those regions, and provide information and help the physical and spiritual development of those people. But in order to achieve that, we have to work on informing farmers and consumers of the benefits and advantages of such a cooperation: for them and for their children. Especially with an emphasis on children, because they are our future and they will be able to change, or at least have an important and big impact on things in the future.
Here, the idea of fair trade should not be limited to agreements with producers in developing countries, only. There are also many steps that could be taken in developed nations to ensure that farmers get a fair price for their food. I think that we should strive to have a fair price for every farmer in the world. Thank you.

Makoto (Japan)
Today I would like to share our experience in how we developed our special unique trading system between consumers and producers in Asia and Japan.
First of all, we are Alter Trade Japan – so-called ATJ - and are committed to alternative value – so-called people to people trade. It’s not familiar with you, I think, but it contains the same idea of fair trade, but also includes exchanging ideas between the consumers and the producers: that’s what we call people to people trade. We trade people’s products, hoping to take back sustainability, support the natural environment and society, and to connect people together.
In the (… ) island in the Philippines in the 1980s, we met people struggling to bring a better life to their children, faced with hunger. In Japan, we found people working to live together, among the mission to protect life, living, and ecology. Then exchange and relationships between both people began, which developed trade, promoting the self-reliance of both sides.
I’d like to explain about how ATJ emerged from our historical background in the beginning. (...) Japan originated in the (…) Islands, as I will explain right now. Other times, the island is located beside the middle of the Philippines - maybe some of you know about this history. The main crop of the island is sugar, which is also the top export product. Therefore the island is covered mostly with sugarcane plantations. It is no exaggeration to say that the whole island depends on the sugar industry.
However, in the middle of the 1980s the sugar price at the international market slumped and many plantation owners reduced their plantings of sugar cane. Due to the sugar crises, 60,000 out of the 250,000 sugar cane workers employed by Negros have ended: that means that the plantation workers have lost their job. Then starvation spread out amongst the sugar cane workers families, particularly the children.
At that time, some of the people from Japan who decided to respond to this emergency situation. At the Tokyo-based NGO, Japanese students studied to support these people in Negros Islands suffering from hungry and poverty. The rehabilitation project was important because the hunger in Negros was aggravated by the traditional land ownership in which a large number of islanders and sugar cane workers are owned by a handful of landowners in the same (…) relationship.
Poverty and hunger prevailing throughout the island could never have been alleviated unless the basic structure was addressed. Consequentially, the activity of these people’s organization – so-called non-governmental organization – becomes diversified in order to provide them with means for the food production to facilitate land reform - based on agrarian reforms of 1988 - to divert farming to livestock and to construct infrastructure, such as irrigation, and to finance plantations.
This was the beginning of how we got involved in this so-called people to people trade. We realized in the beginning that our activities were just supporting the people in the Negros island, but after that we found out that supporting is not enough. Because in this structural constraint of Negros Island, people need to get their own distribution system to become self-reliant.
Therefore the next step that we had to take was to make our own distribution system. That was really a big challenge for the small-scale NGO. Therefore, at that time, together with Japanese partners from Japanese consumer cooperatives and also some other members who are really interested in this development issue - together with them, we supported the Negros island people and we bought the sugar exported from Negros Island. We’ve continued this process, finally with success: we’ve established the people’s trading company for Negros Island. That is our partner in the Philippines.
Three years later, the same movement towards a people’s trading company came to Japan. Because to continue this kind of people’s movement, we need to have an intermediator that shares the same ideas and goals, both in the developed and the developing countries, on the side of the producers and the consumers. That’s why we decided to establish our own company, Alter Trade Japan. Nowadays, our company has been established since 1989 and has been in activity for fifteen years. In the beginning, we started with sugar, bananas, and have now expanded to shrimp, coffee, Korean kimchi, salt, and any other relevant products. Today we are working with eight countries and dealing with seven products.
One of the key points of our success in establishing people-to-people is the commitment of the consumer cooperatives. The involvement of the consumer is very important. Dealing with products is also important. However, product is not just a product; product represents people, society, culture, community and environment. So when we buy a type of product, we also have to think about: who produced this? What is his environment? What is his social condition? That is how we can develop a mutual understanding between the consumers and the producers.
And one of the devices we created to make it more effective is the exchange program between consumers and producers, which is a unique program. Nowadays, for example in the Philippines we have had at least 1500 consumers visit each production site and exchange opinions and talk together and sometimes walk together. Through this experience, consumers realize how the producers live there and how difficult it is to produce this kind of viable, sustainable and safe product. Through this process, consumers come to realize that it’s very important to have solidarity between the consumers and the producers. So through this kind of activity, we have been working with consumers and producers for more than 15 years. We believe where commodities are traded, people meet each other. When people listen to each other, communication for living together begins. Mutual understanding contributes to organize a society where people can live together.
ATJ links South and North, East and West on this planet, producers and consumers together. The linkage means communication from people to people, in this case people in the producers side and people in the consumers side. You can put in your situation people to people, and hand to hand, through trade, which is just the means in this case, not the purpose. Through the trading, we can achieve what we have to get: a sustainable, safe, and peaceful society on our planet.

Emanuele Giordana (Italia)
Faccio parte di una centrale di importazione del commercio equo solidale italiana. Importiamo circa 70 produttori in 27 paesi tra Asia, Africa e America Latina.
Non volevo parlare della nostra esperienza, ma soffermarmi su una parte del titolo della conferenza di oggi, che è la parte che concerne la distribuzione dei prodotti del commercio equo solidale.
Troverete l’argomento di cui tratto in un documento, che è purtroppo solo in italiano e che abbiamo fatto noi come cooperativa, in cui spieghiamo i motivi perché noi siamo contrari al fatto che i prodotti del commercio equo solidali siano venduti alla grande distribuzione, e cioè nei supermercati e ipermercati e mi soffermo sul punto della grande distribuzione perché è un punto molto importante. In questo incontro hanno parlato parecchi produttori: il commercio equo è un processo, una filiera che parte dai produttori e arriva al consumatore finale, in questo caso in Italia, in Europa o negli Stati Uniti. In questo processo una parte molto importante che spesso viene sottovalutata è il modo di distribuire un prodotto: anche questo fa parte della filiera e del commercio equo solidale. A nostro parere il modo del grande distributore di distribuire il prodotto finale al consumatore finale non fa parte della logica del commercio equo solidale, può essere messo sotto una logica di mercato etico, cioè di criteri più giusti secondo il mercato tradizionale, ma non può essere definito come mercato equo solidale e le motivazioni con cui le centrali di commercio equo solidale, le due più grandi in Italia, sono entrate nella grande distribuzione a nostro parere sono problematiche. Queste motivazioni sono: entriamo nel sistema della grande distribuzione nei supermercati per cambiare la logica dei supermercati. Cambiare questo mi pare un’illusione, infatti questi anni fino ad ora hanno dimostrato che i colossi e le grandi organizzazioni è difficile che si adeguino alla logica delle piccole organizzazioni. La seconda motivazione: andiamo nella grande distribuzione per vendere di più, per avere la possibilità di vendere di più, per aiutare i produttori a vendere di più. Questa è la motivazione più centrale, più importante, più impegnativa. Abbiamo discusso molto all’interno della nostra cooperativa su questa motivazione e la sintesi è che ci riserviamo di avere qualche dubbio sul fatto che tutti i produttori vogliano indistintamente vendere di più, perché dipende molto dalla dimensione delle aziende, e, più importante, sul fatto che non ci siano altri modi di vendere di più senza entrare nella grande distribuzione. Entrare nella grande distribuzione è una scelta irreversibile, cioè che da quella scelta non si può tornare indietro, perché ci si struttura sia come tipo di centrali di distribuzione sia come tipo di produttori e da lì è poi difficile tornare indietro.
Un’ultima cosa: anche dal lato commerciale ci permettiamo di avere dei dubbi sul fatto che sia la scelta migliore. A breve termine, infatti, tutte le centrali che sono entrate nella grande distribuzione hanno avuto un aumento di fatturato molto forte; a medio e a lungo termine ciò non è affatto detto: noi pensiamo che, sia per i produttori sia per le centrali di importazione, avere in mano in proprio la distribuzione e non delegarla alla grande distribuzione sia la scelta non solo eticamente migliore, ma anche più vantaggiosa a lungo termine.

Giorgio Ferrero (Italia)
Io vorrei parlare di tendenze di consumo in un mercato maturo come credo che sia il mercato nostro nazionale. Noi domani avremo l’annuale resoconto su quali sono le nuove tendenze di consumo, che annualmente noi verifichiamo, perché, come rappresentanti delle imprese agricole del nostro paese, e ne rappresentiamo più di mezzo milione, ci siamo posti il problema di avvicinare le imprese agricole al mercato cercando di capire quali sono le tendenze agricole del mercato.
Allora con voi brevemente volevo fare un excursus di quello che è stato il consumo alimentare degli ultimi anni in Italia. Noi siamo passati, dopo la rivoluzione industriale, a un consumo sull’eco-compatibile, siamo arrivati al biologico con una tendenza in crescita fortissima e dall’anno scorso i dati dicono che il biologico è ormai stabile (e lo dico un po’ con dispiacere perché sono un agricoltore che fa anche biologico). Sta invece crescendo, anche quest’anno avremo un risultato del genere, il consumo etico, cioè il consumo di tutti i prodotti alimentari che hanno un etico all’interno: quando dico consumo etico viene in mente subito l’equo solidale perché credo che, anche per questa platea, sia quello che si conosce meglio, ma ci sono anche nuove frontiere dell’etico. Intanto di etico abbiamo abbiamo una coscienza in crescita da parte dei consumatori e la vediamo crescere soprattutto tra i giovani e tra le persone che diciamo hanno una scolarità più evoluta. Per il consumo etico, le richieste sono sempre le solite: il rispetto dell’ambiente, il rispetto dei rapporti di lavoro, il minimo guadagno garantito ai lavoratori della terra, ma anche per le nostre produzioni si parla di benessere degli animali, cioè, ai nostri allevatori un po’ di tempo fa facevano un po’ sorridere queste parole, adesso invece stiamo spingendo molto su questo: la gente che consuma carne non ha piacere che gli allevamenti siano a modo di lager, ma ha piacere che gli animali siano allevati compatibilmente con delle norme di benessere per il tempo che vivono.
Ecco diciamo che ci sono anche nuove frontiere che si affacciano sul consumo, una è quella della distanza… ecco qua è una platea planetaria ma abbiamo bisogna di inquadrare bene la faccenda… c’è una fascia sempre più evoluta, perché quando si entra nell’etico non si ha mai fine, per fortuna, al bene, non solo al male, e quindi qualcuno si sta ponendo la domanda di quanti chilometri il prodotto ha percorso dal campo allo scaffale, perché produciamo bene in assenza di inquinanti e poi inquiniamo il pianeta in trasporti che spesso e volentieri sono inutili. Ora, è ben chiaro che ci sono alcuni prodotti agricoli che vengono solo da alcune parti del mondo ed è normale che vengano trasportati con un organismo equo solidale, cosa illogica succede nel nostro paese quando il consumo di acqua minerale fa si che si sposti una bottiglia di acqua minerale perché magari la centrale di acquisto fa l’appalto centralizzato e quindi ci troviamo a bere l’acqua distante a mille chilometri da noi. Faccio un esempio di dove andremo a ragionare sui consumi.
Chiudo con una riflessione sul mercato in genere, il mercato italiano, ma è una realtà europea di tutto il mercato occidentale, per la grande distribuzione cresce la fascia di mercato. Noi agricoltori non abbiamo più il problema della proprietà della terra, di gestire la terra, noi abbiamo il problema che il mercato è in mano ad altri pochi gruppi di grande distribuzione che gestiscono più del 50% dei consumi, e questo ha fatto si che negli ultimi 6 anni la percentuale sui prezzi della grande distribuzione è passata dal 45% al 51% e questa è una tendenza che non va a diminuire: ogni volta che c’è una problematica sul prezzo la grande distribuzione magari fa anche degli sforzi per abbassarlo, chiedendo questi sforzi agli agricoltori, quindi per noi questo è un meccanismo stritolante, e dove che ci stiamo muovendo? Stiamo rivalutando la vendita diretta… però comporta dei problemi, perché se la fanno gli agricoltori impegnano una persona il tempo di questa attività e spesso non si può ottenere un basso costo, perché la persona che vende deve essere pagata, se questo viene fatto fuori dalla azienda. Se viene fatto in azienda si è lontani dalle masse che acquistano. Bisogna ragionare su un sistema di distribuzione moderno, a bassi costi e che sia in mano agli agricoltori. Stiamo pensando a qualcosa, molto interessante… faccio alcuni esempi: ci sono gli abbonamenti spesa che rispondono criteri di stagionalità, però hanno bisogno di una platea di consumatori evoluti, perché, ad esempio, abbiamo già qualche cooperativa che fornisce settimanalmente un pacco di prodotti stagionali, che vanno dal latte fresco, alla frutta, alla verdura a prezzo fisso, senza però che ci sia scelta da parte del distributore se no finisce il criterio di stagionalità: un mercato in mano agli agricoltori è una cosa un po’ ambiziosa ma è certamente una via da seguire.
Chiudo facendo 2 esempi: dal grano al pane c’è un aumento di 25 volte e dall’uva da tavola pugliese che fa 500km per raggiungere il centro nord abbiamo un aumento di 18 volte quando è arrivata sugli scaffali. Credo che qua ci siano i margini per fare un’operazione intelligente che va a vantaggio sia degli agricoltori che dei consumatori.

Stefano Gamba (Italia)
Sono Stefano Gamba. Lavoro per la cooperativa di commercio equo che si chiama Mondo Nuovo, e che è socia del consorzio CTM Altro Mercato, di cui Stefano Magnoni, non si è presentato, è vice presidente. Vorrei raccontarvi velocemente, ma con chiarezza, un po’ di cose riguardo al consorzio CTM Altro Mercato, la prima e più grande centrale di distribuzione di commercio equo solidale in Italia, ma mi piacerebbe tenere un’ottica sul locale. Abbiamo sentito numerosi punti di vista sul commercio equo oggi pomeriggio e ci terrei a parlare come rappresentante di una cooperativa di commercio equo sul territorio, in particolare sulla città di Torino.
CTM Altro Mercato è un consorzio di Botteghe nel Mondo che hanno i partner nel Sud del mondo, un consorzio di botteghe o associazioni che fanno commercio equo.
Queste Botteghe, questi negozi, vendono 150 prodotti alimentari, 150 referenze diverse, circa 3000 prodotti di artigianato. Il consorzio serve direttamente 350 negozi in tutta Italia, un numero importante, delle quali 260 sono associate direttamente al consorzio, 45 milioni di euro è il fatturato al dettaglio, e sono anche collegate con la rete europea e internazionale: quindi CTM è membro di IFTA, International Fair Trade Association, e di EFTA, European Fair Trade Association.
Vi do qualche numero velocemente: 130 organizzazioni compongono il consorzio CTM altro mercato, che ha una sede centrale a Verona di 85 dipendenti, e si occupa no dell’assistenza ai nostri partner economici, quindi ai produttori, dello sviluppo dei prodotti in base alle tendenze di consumo per quanto riguarda il Nord del mondo, dell’importazione di prodotti alimentari anche freschi e dell’artigianato. Il 67% di questi prodotti sono venduti nel canale Botteghe del Mondo, il 13% è un dato pesante e capirete perché viene venduto alla grande distribuzione un canale di vendite che la CTM ha deciso di utilizzare. Le altre attività sono lo sviluppo assistenziale, Botteghe nel Mondo, educazione, informazione, finanza etica e una partnership coi produttori soprattutto per il prefinanziamento del commercio equo.
Arriverei a parlare a questo punto, come membro e lavoratore, di una cooperativa di commercio equo qui a Torino.
Abbiamo sentito numeri importanti, abbiamo sentito parlare dell’esplosione di fatturato, della conoscenza del commercio equo da parte dei consumatori, dell’aumento di vendite, logicamente non è stata una cosa non faticosa. C’è stato un gran lavoro e dispendio di energie, di lavoro, anche volontario di tantissime persone. Da qui è divenuto un movimento di una lenta crescita e di tante persone che forse erano considerate degli utopisti o folli e che ora vengono visti con un pò più di serietà. Mi sembrava significativo, anche per i produttori, vedere il commercio equo come cooperative che rivendono dal punto di vista ultimo prima del consumatore, mi rendo conto che nel processo di commercio equo abbiamo un ruolo chiave e il ruolo chiave è la capacità di vendere trasmettendo informazione rispetto la storia dei prodotti che vendiamo. E’ sicuramente una peculiarità del commercio equo, è il suo valore aggiunto, uno dei principali… capirete… ed è una cosa difficile se ci pensate e anche faticosa.
Come si realizza una cooperativa, una bottega di commercio equo solidale del nord Italia come Torino? La filosofia che ci muove è il rispetto, l’importanza, la bellezza dei prodotti del commercio equo e ricercare spazi sempre migliori, sempre più centrali e belli per i prodotti che arrivano dal sud del mondo. Un altro sistema è l’incontro diretto con i produttori, cito un caso personale, ma è molto comune alle cooperative avere dei volontari che collaborano con noi nel Sud del mondo. E’ un lavoro difficile rispetto alla crescita che c’è stata negli ultimi anni e della quale continuate a sentire parlare, è un lavoro difficile che si basa sulla forza di tantissime persone che investono tempo e risparmi nelle nostre cooperative per consolidare queste esperienze.
 
 
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